Miopía
¿Notas que los objetos lejanos se ven poco definidos?
¿Te cuesta reconocer caras a cierta distancia o leer carteles en la calle?
¿En cambio, ves bien de cerca, incluso mejor que otros?
Podrías tener miopía.
¿Qué es la miopía?
La miopía es un trastorno visual en el que la visión lejana resulta borrosa, mientras que la visión próxima se mantiene clara. Esto sucede porque el ojo tiene una longitud mayor de lo normal y la luz no se enfoca correctamente sobre la retina, sino delante de ella.
Clasificación
Según su intensidad, la miopía puede dividirse en:
- Leve: hasta 3 dioptrías
- Moderada: entre 3 y 6 dioptrías
- Alta: más de 6 dioptrías

Factores que influyen
Entre las causas más habituales se encuentran:
- Herencia genética: tener familiares miopes aumenta la probabilidad.
- Hábitos visuales: realizar actividades de cerca durante mucho tiempo, especialmente con poca iluminación, sobre todo en etapas de crecimiento.
¿Cuándo aparece?
Generalmente comienza en la infancia y evoluciona durante la adolescencia, estabilizándose hacia los 20-22 años. En muchos casos se detecta en el entorno escolar, cuando los niños presentan dificultades para ver la pizarra o entrecierran los ojos al mirar de lejos. La miopía presente desde el nacimiento es poco común.
Opciones de corrección
El tratamiento depende de cada persona, su edad y el grado de miopía:
- Gafas: el tratamiento más habitual, especialmente en niños.
- Lentes de contacto: para usar en combinación con las gafas. Es importante no superar las 6-8 horas diarias de uso para evitar molestias y evitar en contacto con el agua (ducharse o bañarse con ellas puede causar problemas de infección graves).
- Cirugía láser PRK: indicada para adultos cuya miopía se haya mantenido estable durante al menos 2 años. El tratamiento láser es especialmente eficaz para miopías de hasta 6-7 dioptrías.
- Implante de lentes ICL: una opción muy frecuente en miopías mayores a 6 dioptrías o inferiores cuando no queremos tratar la córnea por sequedad ocular o por falta de espesor corneal.
- Sustitución del cristalino: una alternativa menos frecuente, pero que se considera en casos de hipermetropía o miopía elevadas. También puede ser una solución para personas mayores de 50 años que deseen liberarse de la dependencia de las gafas o en caso de que se detecte opacidad en el cristalino.
Cada tratamiento tiene indicaciones específicas y se elige en función de la gravedad del defecto y de las características anatómicas del ojo, así como de las preferencias del paciente. En casos de miopía elevada, el enfoque podría requerir evaluaciones individuales con soluciones alternativas.
Cada alternativa debe evaluarse de forma individual para elegir la más adecuada según las características del ojo y las necesidades del paciente.