Astigmatismo
¿Notas la visión borrosa o distorsionada, tanto de lejos como de cerca?
¿Ves las líneas rectas ligeramente deformadas o menos nítidas?
¿Sufres fatiga visual o dolores de cabeza tras leer o usar pantallas?
Podrías tener astigmatismo.
¿Qué es el astigmatismo?
El astigmatismo es un defecto refractivo en el que la visión aparece borrosa o distorsionada a cualquier distancia. Esto ocurre porque el sistema óptico del ojo (principalmente la córnea y, en algunos casos, el cristalino) presenta diferentes potencias en distintos meridianos, lo que provoca que la luz no se enfoque en un único punto sobre la retina, sino en varios.
Clasificación
Según su magnitud, el astigmatismo se clasifica en:
- Leve: hasta 1 dioptría
- Moderado: entre 1 y 2 dioptrías
- Alto: más de 2 dioptrías

Factores que influyen
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
- Herencia genética: es el factor más habitual.
- Morfología corneal: una curvatura no uniforme es la causa principal.
- Alteraciones corneales: como cicatrices, traumatismos o enfermedades (por ejemplo, queratocono).
- Cirugía ocular previa: puede inducir o modificar el astigmatismo.
¿Cuándo aparece?
El astigmatismo suele estar presente desde el nacimiento y puede variar durante el crecimiento. En muchos casos se detecta en la infancia o adolescencia. También puede aparecer o modificarse en la edad adulta debido a cambios corneales, enfermedades o procedimientos quirúrgicos.
Opciones de corrección
El tratamiento depende del tipo, magnitud y estabilidad del astigmatismo:
- Gafas: la opción más habitual, con lentes cilíndricas o tóricas que compensan la diferencia de potencia entre meridianos.
- Lentes de contacto: especialmente lentes tóricas en astigmatismos regulares. En casos seleccionados, pueden utilizarse lentes rígidas permeables a los gases para mejorar la calidad visual. Se recomienda un uso responsable (6-8 horas diarias) y evitar el contacto con agua.
- Cirugía láser (PRK/LASIK): indicada en adultos con graduación estable. Es predecible y eficaz en astigmatismos regulares.
- Lentes intraoculares (ICL o tóricas): opción en casos seleccionados, especialmente en astigmatismos elevados o asociados a otros defectos refractivos.
- Sustitución del cristalino con lente tórica: puede considerarse en pacientes mayores o cuando coexisten presbicia o catarata.
Cada alternativa debe valorarse de forma individual, teniendo en cuenta las características del ojo y las necesidades de cada persona.